En sus momentos fueron considerados grandes riesgos que tanto estudios como directores y productores decidieron apostar en grande recibiendo así el fruto taquillero de sus cosechas. Como tal, es imposible no reconocer a Arma Mortal 3, Instinto Básico, Parque Jurásico y El Fugitivo, al contrario, aquellos escenarios épicos siguen sido inalcanzables hoy en día a pesar del avance tecnologico.
domingo, 5 de julio de 2026
miércoles, 1 de julio de 2026
Los Flashes de la Semana (se tornan de color verde)
A continuación les presentamos las novedades de la semana y vaya que resultaron algo grinchy como podrán darse cuenta.
Han pasado 26 años desde que El Grinch de Jim Carey y Ron Howard se robaron la navidad y por lo visto, se encuentran en pláticas con Universal Studios para volverlo a hacer como actor y director. Hasta se dice que ya hay tres guionistas trabajando en la historia, y gracias a que Jim Carey reveló su interés por volver a interpretar al peludo verde tras la gira de Sonic 3.
2. El personaje de Elektra Natchios en el universo televisivo de Daredevil no se ha vuelto a ver desde la mini serie Los Defensores en el 2016 y todo parece indicar que esto podría cambiar para la tercera Temporada de Daredevil: Born Again ante las fotos recientes de Elodie Yung entrenando con el supuesto nuevo traje. Rumores apuntan fuertemente al retorno de Danny Rand por lo que una reunión de los Defensores y quizás La Mano esté en camino.
3. Así que un nuevo reality llamado Willi Wonka y El Boleto Dorado será lanzando en septiembre 23 de los cuales sus nueve episodios estarán basados en el clásico amado de 1971 en donde 12 participantes se enfrentaran a pruebas importantes mientras recorren esos escenarios nostálgicos y mediante Inteligencia Artificial van a resucitar la voz de Gene Wilder para la narración de dicho programa. Esto último sí me despierto sentimientos mixtos.
4. Por más que Warner Bros quiera disfrazar su optimismo, el fracaso de Superchica les vendrá costando una pérdida de $ 120 millones o más por considerar fácilmente su presupuesto de $ 170 millones y $ 120 millones en promoción. James Gunn por lo visto rompió su promesa sobre no autorizar ningún guion que no fuese de calidad, pero desde ¿cuándo sus guiones han sido de calidad? En fin, los ojos estarán fijos en Clayface y Man of Tomorrow, pero algo me dice que Spider-Man: Brand New Day no sólo los pondrá a pensar sino los hará despertar de la burbuja en la que se encuentran.
5. El nuevo enfoque de Zach Cregger con Resident Evil será similar a la de Frodo en su misión por destruir el anillo porque en eso se verá envuelto nuestro protagonista al tener que pelear por su sobrevivencia en este mundo basado en los videojuegos. La ventaja es que cualquiera podrá verla y disfrutarla, la desventaja es que los fans se han sentido decepcionados y traicionados por este inesperado giro en la narrativa. Al menos la ubicación sigue siendo Raccon City y Umbrella estará presente.
6. Para los seguidores de Reacher, Amazon anunció la Cuarta Temporada para Agosto 12 de 2026 debutando tres episodios hasta concluir en Septiembre 16 con los ocho que la integraran y no sólo sino tendremos un serie spinoff Neagley en donde veremos más a fondo a la ex militar y compañera de Reacher. Maria Sten regresara al igual que Alan Ritchson pero en un papel limitado.
Entonces, qué es lo que opinan de lo que se viene, haganmelo saber en los comentarios. Gracias.
martes, 30 de junio de 2026
Entre Casual Retro: Depredador, Presa y Tierras Salvajes
lunes, 29 de junio de 2026
La Experiencia Cinéfila
domingo, 28 de junio de 2026
Hablemos de El Día de la Revelación y Toy Story 5
Tal vez la anticipada y retorno a
la narrativa de los extraterrestres de Steven Spielberg en El Día de la
Revelación (Disclosure Day) no resultó en esa gran revelación que uno
esperaba, al sentirse más como Encuentros del Tercer Tipo de nuestra época y no
necesariamente tiene que ser tan malo. Al final, es una historia con un mensaje
indirecto pese a la oportunidad de entregarnos un discurso, un discurso del
cual inferimos tiene que ver con la falta de apatía que parece estar a la moda
si nos ponemos a pensar en lo fácil que se ha vuelto mirar hacía otro lado y
simplemente normalizar ciertas tragedias o injusticias.
Mientras uno esté bien consigo
mismo, lo demás qué importa. Una ideología egoísta que se ha vuelto parte
fundamental de la humanidad y ante la ausencia del temor a Dios, quiero suponer
qué de eso va la dirección de Steven, en hacernos ver desde los ojos de un
alienígena el peligro que corremos si no escuchamos a las personas elegidas o
correctas. Entonces, es cuestión de bajar las expectativas y aceptar El Día de
la Revelación por lo que es, un pedazo de entretenimiento cuyo objetivo radica
en sacarnos de nuestra zona de conforte al ponernos seriamente a pensar.
Es bueno que nos muevan el tapete,
y mejor aún con la tremenda calidad en los encuadres y persecuciones. Quizás se
sienta repetitiva y limitada en su estilo, pero eso sí, Emily Blunt se roba el
espectáculo con una actuación de nominación y tanto Josh O’Connor como Colin
Firth cumplen con ser unos tremendos suportes. Ayuda también contar con la
sazón musical de John Williams, porque de lo contrario, tal vez los de por sí
extensos 145 minutos se hubiesen sentido cansados.
Repito de nuevo, no la considero mala
pero tampoco la veo formidable, sólo conformista y limitada al no haber querido
correr el riesgo de ir más allá del infinito con su de por sí fascinante
narrativa. Lamento decirlo, a Steven lo he visto algo flojo en sus últimas películas,
eso sí para descuida en lo absoluto la calidad cuando se trata de aspectos
técnicos, visuales y de actuación, es sólo que esa chispa que lo caracterizaba
todavía en los 2000s se siente olvidada.
Por fortuna, no podría decir lo
mismo por más quisiera de Toy Story 5, confieso que no fui amante de la
cuarta y cómo podría tras haberse cerrado una etapa con la tercera en el 2010.
Eran tan sólo un niño cuando vi la primera en 1995 por lo que es inevitable no
sentir la nostalgia al recordar lo bueno de mi niñez, lo cual agradezco a Pixar
porque son de las pocas cosas bonitas que me ayudan a mantener ese niño en mi
interior por mucho que trato de encerrarlo en lo más profundo de mi
subconsciente.
Esta vez pasaron 7 años y la
narrativa de los juguetes enfrentándose a la tecnología es fundamental y
necesaria hoy más que nunca. Justo venía hablando con una compañera de lo
absurdo que me parecía que niñitos tuviesen los mejores modelos de celular que
un adulto. Y de lo peligroso que es dejarles una tableta todo el día para que
se entretengan. Obvio que, por no ser padre, eso me da “derecho” de opinar al
respecto, pero entiendo, la vida de un padre o una madre no es para nada fácil
y no debería de serlo, porque es importante estar lo más presente que se pueda
ante los riesgos que radican al acecho y Toy Story 5 hace precisa conciencia de
ello mediante los padres de Bonnie.
A pesar de haber manejado el
bullying de forma light, se agradece de la simplicidad y profundidad en que se
escenifica, por nada esta quinta entrega se diferencia del resto al ser
clasificada PG por la importancia de contar con la guía de los padres. A diferencia
de El Día de la Revelación, aquí si tuvimos un discurso y uno poderoso por la
forma en que coloca a la tableta no como absoluta villana sino como una
herramienta que comparte el mismo objetivo de los juguetes, lo cual es entretener
y desarrollar nuestra creatividad y habilidades, no suplantar o limitar. Es
entendible que en algunos padres les abra los ojos a una peligrosa realidad y
posible futuro de sus hijos sí deciden dejarlos a la suerte de la tecnología,
ya que una vez controlados por la red, a duras penas escucharan a las voces de
la razón.
Sí que extraño esos días en donde
uno miraba a los niños jugar o usar su imaginación para hacer toda clase de
fantasías desde adentro hasta fuera de la casa. Quiero creer que todavía los
muy pequeños suelen hacerlo, aunque ya se empieza a notar su acelerado
crecimiento e impacto al verlos tal como se pronosticó en Wall-E, pegados en
las pantallas incluyendo los adultos. Insisto en que es una película familiar
esencial y necesaria de ver hoy en día, aunque siga estando un poco lejos de las
obras maestras que resultaron las primeras tres.
Me encantó que el protagonismo
cayera en Jessie, la vaquera sheriff que inmediatamente se torna en el corazón
con su fiel caballito. A través de ella conectamos con la tecnología de una
forma satisfactoriamente complementaria. A parte de conectar con la segunda
parte, los temores de Jessie nos enseñan a enfrentarnos a esos traumas del
pasado con una actitud madura y mente abierta para aceptar que por más duros
que sean los cambios, siempre hay una forma de complementarse para nuestro
bien.
Joan Cusack es fabulosa y merece
este protagonismo mientras que siempre es grato contar con la reunión estelar
de Tom Hanks y Tim Allen como Buzz y Woody. Desde verlos pelear entre ellos, sí
que algunas cosas nunca cambian y me da gusto que su comicidad no sea tonta
sino ingeniosa, en especial la redención de Buzz mediante el ejército de Buzzes
tecnológicamente avanzados. Similar a Minions, Allen vuelve a robarnos risas
como lo hizo en la tercera, aunque mis respetos para Conan O’Brien que como
Smarty Pants, cada frase es oro puro.
Obvio que nunca puede faltar la
parodia de Star Wars con el cameo de Zurg y la revelación de que es el padre de
Buzz. Keanu Reeves, Jay Hernandes, Bad Bunny son otras voces que contribuyen al
de por sí característico elenco y quizás no haya podido apreciar a Greta Lee y
es que cuesta por lo bien que se desenvuelve como Lilypad, que en una de esas
es una total perra, dicho con respeto.
Lo que aplaudo de Toy Story 5 es
que hayan mantenido la familiaridad en su animación, que hayan optado por una
historia centrada en una realidad referida como la supuesta decadencia de los
juguetes que esperemos y la nostalgia ayudé a frenarla y podría ser el caso
tras su monstruoso debut en la taquilla global. En conclusión, es
entretenimiento y del bueno. Por ahí se dice que una sexta podría suceder, ya
dependerá del estudio si decide correr el riesgo, entretanto, si puedes y quieres,
ve a verla y disfrútala.
Entre Casual Retro #3.3 - Hablando de Corderos
miércoles, 24 de junio de 2026
Entre Casual Retro: Indiana Jones
martes, 23 de junio de 2026
La Experiencia Cinéfila
lunes, 22 de junio de 2026
Los Flashes de la Semana
domingo, 21 de junio de 2026
Entre Casual Retro #3.2 - De Cazar a Casar
miércoles, 17 de junio de 2026
Entre Casual Retro: Karate Kid
martes, 16 de junio de 2026
La Experiencia Cinéfila
lunes, 15 de junio de 2026
domingo, 14 de junio de 2026
Entre Casual Retro #3.1 - De Vuelta a los 90
domingo, 7 de junio de 2026
Proyecto: Entre Casual
miércoles, 3 de junio de 2026
Beverly Hills Cop: Partes II a IV
martes, 2 de junio de 2026
La Experiencia Cinéfila
lunes, 1 de junio de 2026
Análisis de Backrooms
Ni idea de qué The Backroom
es parte de los famosos relatos de horror recopilados y compartidos a través
del internet. Definidas como Creepypastas hasta que por el año 2021, un joven llamado
Kane Parsons se dio a la tarea de adaptarlas en una serie de videos que se
volvieron virales en Youtube gracias al uso de herramientas digitales como
Blender.
Tres años después y se convierte
en el director más joven a los 20 años en hacerse cargo de una película
original que desbancó a Star Wars con un fin de semana de $ 120 millones a
nivel mundial. Esto sí que es historia y de la buena, mis respetos para el
estudio A24 que se arriesgó al financiar su adaptación con tan sólo $ 10
millones.
Agregando a Obsesión en el
mix, entonces nos encontramos en una era similar a los ochenta en donde los
estudios comenzaran a apostar por producciones originales, arriesgadas y que no
dependan de secuelas comerciales o franquicias de alta calibre. Por decir que
ni siquiera Marvel o DC Comics la tienen tan segura con sus mega-producciones
que superan los $ 250 millones de presupuesto.
Si no hubiese sido por mi repentino
interés en Backrooms, hubiera ido a ver por tercera vez la de Mandalorian
& Grogu. De un día para otro me sentí intrigado por su debut de $ 40
millones en los Estados Unidos. Hasta se asegura una taquilla final en los $
200 millones y hasta $ 400 millones a nivel mundial. Ahora, sí que todo es
posible y me da gusto que esto sacuda a Hollywood para bien.
En cuanto a la narrativa en Backrooms,
confieso que no será la mejor que haya visto, pero su desarrollo de personajes
me fascina por lo profundamente sugestiva que llega a ser y sentirse por lo
bien que Robert Patino y Will Soodik adaptaron los relatos de Parsons. Quién
como este joven para hacerse cargo de la dirección, que fácilmente su
cinematografía es digna de obtener futuras nominaciones, eso y la edición de
sonido, la banda sonora y el montaje.
Y es que cada uno de sus aspectos
técnicos logra el acometido de ponerte los pelos de puntos, desde que inicia,
se te hace un nudo en el estomago y cuesta respirar o siquiera concentrarse por
lo mal que uno la pasa. Al igual que los protagonistas, sólo quieres meterte de
lleno a los laberintos y explorar este mundo sin fin.
Aun así, me temo que no llegas a
comprenderlo del todo y no creo que haya sido el punto; de qué te pone a
pensar, lo hace de un modo que quizás podría detonar crisis como apagarlas, si
se decide hacerse una retrospección, o al menos así es como yo lo veo en mi
humilde punto de vista. Lo menciono al haberme despejado la mente lo cual es
inusual tratándose de un horror, literalmente hablando.
Haberla ambientado en el año de
1990, le da un toque serio que tanto necesitaba por inutilizar la tecnología.
Es más misterioso y personal no contar con laptop y celulares; en parte
nostálgico por recordarme a esa época que en raras ocasiones extraño por que la
imaginación, creatividad y la comunicación “prosperaban” al nosotros tener que
depender de nuestras mentes, manos y contacto tanto visual como físico.
Por decir que disfruté las
sesiones psicológicas, en especial el acto de actuación que tenemos al inicio
como al final, concuerdo en que la selección de Chiwetel Ejiofor y Renate
Reinsve resultaron, en una palabra, perfectos. Serios o tensos, su expresión
corporal es contagiosa en los escenarios de puro horror o cuando se enfrentan
en dilemas existenciales con tal de darse duro en la cabeza.
Sin importar que sus apariciones
hayan sido breves, cada uno de los actores secundarios como Mark Duplass, Finn
Bennet y Lukita Maxwell nos hacen importarnos por ellos y no se diga de Robert
Bobroczky a quienes recordaran por su macabra presencia en Alien: Romulus.
Aquí Robert entrega otra actuación inolvidable que seguramente será las
pesadillas de algunos niños que estuvieron en la sala.
Desconozco la clasificación, pero
yo no me atrevería a llevar a un niño a esta función, ni loco viendo como el
suspenso se te mete a la cabeza, te la sacude de una forma que la ansiedad te
carcome por dentro porque hasta lo sentí en el estomago y en parte porque la
música del propio Parsons como de Edo van Breemen saben tocar esos puntos
delicados en tu ser hasta el grado que una vez que empiecen los créditos, no
sabes ni por donde te llegó.
Por más que me duela admitirlo,
la encontré satisfactoria y me siento con la necesidad de verla explorarse en
una secuela. Siempre y cuando sea una historia estructurada, con un principio
hasta su fin. No quisiera que se volviera en un cuento de nunca acabar como las
de Juego Macabro, Scream o Destino Final. No obstante, ese soy yo
hablando, obviamente el estudio va a ser lo que tiene que hacer y con Parsons
abordo, no debería haber problema alguno.
En conclusión, este es un horror
sadomasoquista porque disfruté de esta infinita agonía y tortura psicológica, y
fue desde su sublime inicio con las tomas caseras hasta ir viendo como los
protagonistas se desenvuelvían dentro de este inframundo de encuadres
extraordinarios por relevos. Cada pieza, arte y objeto está porque tiene que
estarlo, y lo bello de ello es que se siente orgánico y espontaneo.
En palabras más simples, es como si estuvieses jugando un videojuego por la primera vez, al no tener la menor idea de en donde estás y de lo que se tiene que hacer para pasar al siguiente nivel a sabiendas que conforme bajes o subas, los obstáculos como el enemigo se van a poner peor. Es así como defino Backrooms, una propuesta que te atraviesa gracias al espíritu de la creatividad de Kane Parsons y a la confianza que le tuvieron los productores Shawn Levy y James Wan para volver este sueño en una realidad de la que no dejaremos de hablar por lo menos este verano.
Análisis de The Mandalorian & Grogu.
7 años tuvieron que pasar y la
espera valió la pena, aunque el tiempo no parezca haber sido el adecuado porque
Star Wars sigue sin recibir cálidas bienvenidas y ni siquiera tras respaldarse
en los influencers, lo cual sigo insistiendo en que los estudios deberían
invertir más en sus producciones, en darles rienda suelta a los directores y
dejar que su trabajo artístico hable por sí solo. Difícil de creer, pero no
necesitamos de intermediarios para persuadirnos
Como lo han mencionado en el
pasado, Ryan Gosling, Steven Spielberg, George Lucas y Ridley Scott sobre la
importancia de arriesgarse como lo hacían en los ochenta para atraer al público
a los cines en víspera de que después de la pandemia, son pocas las producciones
que logran apenas rozarle a la Taquilla. Ahora, la propuesta que nos ofrece Jon
Favreau y Dave Filoni con El Mandaloriano & Grogu, no será perfecta
ni la adecuada, pero por donde quieran verlo, es un triunfo para los seguidores
que hemos estado viendo a este dúo desde su debut a finales de 2019.
En vez de tener que esperar
semana tras semana para completarse una temporada en 8 episodios, tuvimos por
así decirlo la Cuarta Temporada en un bloque de 132 minutos, sin relleno y lo
mejor de todo filmada en IMAX e incluso 3D. Es lo que me causa cierta risa, en
donde no sólo son los fans tóxicos sino ahora la prensa resulta igual de tóxica
al calificar una película con la trilogía secuela cuando el panorama es muy
distinto de la realidad.
Más que una fiebre, Star Wars es mi
pasión y un gusto de por vida que me dejó marcado desde que vi las ediciones
especiales en 1997. Entonces, era de esperarse que la promesa de una aventura
entre un padre y su hijo desenvuelta en narrativa de menor escala, inafectable para
el universo galáctico como en las tres trilogías pasadas, iba a resultar en una
taquilla ligeramente similar a Solo.
Siendo la gran diferencia, mucho
ojo, de que esta Cuarta Temporada readaptada a película costó $ 165 millones.
Por decir que mínimo necesitaría $ 350 millones de dólares para cubrir sus
gastos. Tomando por ejemplo los $ 250 millones que costó la Segunda Temporada
de Andor, la cual no cuenta con vías alternativas para generar gastos como
cualquier serie, sea lo que sea que recaude Mando-Grogu es de por sí un bonus y
sin olvidarnos de la masiva mercancía que ha vendido Grogu desde el 2020.
En efecto, es lamentable su
injusta y tremenda comparación con la Saga Skywalker, pero no me sorprende, la
toxicidad siempre ha estado presente incluso antes de las precuelas, por más
que se reprima el recuerdo de los ewoks. Ciertamente, me entristece que la
estén acorralando, denigrando y haciéndola sentir menos ante las recientes
producciones independientes de horror. Aun así, se defiende y seguramente
conseguirá la gloria una vez que llegue a la plataforma de Disney Plus.
Después de haberla visto una
segunda vez, me doy cuenta de que no estará a la altura de mis episodios favoritos,
pero de que tiene corazón, lo tiene y con eso me es suficiente para disfrutarla
de las veces que quiera hacerla, aunque deba esperarme a la plataforma de
streaming ya que con dos es más que suficiente. Mi apuesta va para Starfighter,
pero esa ya es otra historia para después, por el momento me enfocaré en hacer
mi humilde análisis de lo que me pareció esta nueva aventura.
Jon Favreau hizo un buen trabajo
como director, por más cómodo que se haya visto con la estructuración de los
sucesos en el guion al priorizar el desarrollo de los protagonistas, en
especial Grogu, a quien le deje a solas por casi 15 minutos. Aquí su riesgo fue
haber llevado esta adaptación a la gran pantalla y apostar por el formato IMAX
cuando la tenía todas de perder, por esa razón es un triunfo para los
seguidores como yo, el poder disfrutarla a todo volumen en su máxima capacidad
visual porque fue asombrosamente emocionante y lo bastante nostálgica la
secuencia de los X-Wings.
Habiendo crecido con las
películas de Alien, confieso haber sentido el entusiasmo de presenciar a
Sigourney Weaver con el uniforme de piloto de la alianza rebelde. Cada escena
por más limitada de tiempo dejó su huella al igual que con Jeremy Allen White como
Rotta el Hutt. Un personaje que odié en la película animada y que aquí se
redime con un arco no sólo histórico sino visual tras verlo combatir en una
arena que resultó una secuencia que no pasa desapercibido por el estándar de
calidad que le acompaña.
Se espera lo que se tiene que
esperar de Pedro Pascal y de sus dobles quienes en hora buena reciben su merecido
crédito. Desde su reintroducción hasta sobrevivir a los calabozos de Nal Hutta,
verlo a solas como acompañado es un manjar que esparce diversión y entusiasmo. Confieso
que me causó gracia la voz de Martin Scorsese como Hugo Durant y no se diga de
los anzellans, esas adorables criaturas que seguro están en boca de todos.
Entre los villanos, el único en
sobresalir fue Embo, que a cualquier seguidor de Clone Wars habrá vuelto loco,
los gemelos estuvieron dos tres y a decir verdad, me gustó el antagonismo de
los señores del crimen. Nunca está de más tener batallas con las tropas
imperiales, y más en manos de Zeb cuya voz de Steve Blum es una grata
bienvenida por considerarlo un elemento importante de la serie Rebels.
La cinematografía en la que se
desenvuelve el elenco luce en cada escenario y no se diga la banda sonora de Ludwig
Goransson, que no he parado de escuchar a diario por sentirse de otro mundo.
Mucha personalidad en sus melodías tanto oscuras como de luz y la forma de
tomar las notas esenciales de las temporadas pasadas, incluyendo El Libro de
Boba Fett, aportan sentimentalismo y familiaridad. Por decir que endulzan el
humor y consiguen conectarte con los obstáculos en los que se ven envuelto
tanto Djarin y Grogu.
Quizás los cameos de ciertos
directores como Filoni no fueron de mi agrado por distraerme, pero el hecho de
correr el riesgo con darles tiempo a Zebb y Rotta, se los paso. Y es que la
gran sorpresa para mí fue Rotta. Honestamente, no esperaba que este personaje
fuese tan integral a la historia. Al igual que Ahsoka, la sensibilidad
percibida hizo que no sólo lo respetara sino lo apreciara y más al lado de
Grogu. Aparte de que termina por darle
otro giro a los Hutts. Uno que los encontraba desagradables desde El Retorno
del Jedi y ahora nos damos cuenta de que son capaces de dar batalla como
cualquiera si se está en forma, obviamente.
En conclusión, sí ameritaba la
transición a la pantalla grande por más sencillo que haya sido este relato. Lo
importante es que cumple con su objetivo de hacernos pasar un rato agradable en
las salas de cines y como seguramente lo hara para el resto que decidió
esperarla en Disney Plus y están en su derecho, porque la saturación de series
en los años pasados y la ausencia de material nuevo como el exceso de confianza
en los youtubers, fue lo que le ha cobrado factura.
Ahora, todo es una lección que
por nada pone en riesgo el futuro, Star Wars es mucho más que una película o
serie, tiene otros medios para generar ganancias y defenderse de buenas o malas
decisiones. La buena noticia aquí, es que el contenido está por recibir una
atención especializada en torno a ofrecernos algo nuevo como se ha estado
viendo en cartelera hoy en día gracias a los éxitos inesperados de Michael,
Obsesión y Backrooms. Más que bueno, es necesario y tengo el presentimiento que
Starfighter es el camino que ayudará a Star Wars a regresar al juego.
Entretanto, tendremos que conformarnos con El Mandaloriano & Grogu, porque al igual que la serie animada Maul: Shadow Lord, merece tener su tiempo para disfrutarse mientras el futuro de Mandoverse se redefine con la Segunda Temporada de Ahsoka a principios del siguiente año. Estará lejos de hacer historia, mas ese nunca fue el punto para esta humilde aventura sobre un padre y su hijo que conforme pasan los años, no podemos quitar la vista de encima y creo que nunca lo haremos.

