miércoles, 23 de diciembre de 2020

Análisis de Navidad en California (A California Christmas)


La actriz Lauren Swickard no será tan reconocida y menos cuando se cambió tanto nombre como apellido tras casarse con Josh Swickard con quien a la vez protagoniza esta historia navideña que ella mismo escribió y del cual se ha convertido en un éxito gracias a Netflix. Es que se ha mantenido en el Top 5 en México y seguramente sea la misma novedad en Estados Unidos.

Bien merecido considerando que hay más a la superficialidad mostrada en los avances. Dicho eso, confieso que tenía mis dudas de verla, esperaba y Cambio de Papeles fuese la mejorcita pero ni siquiera me pudo sacar un par de carcajadas como lo hizo Navidad en California. Inclusive llegó hasta el grado conmovernos debido a un par de escenas sentimentales. Y en plena pandemia, como que se entiende el sentimentalismo. 

Será un drama cristiano en su corazón y se agradece que su edición esté tan limpia porque cualquier familia podrá verla sin encontrarse con sorpresas de adultos. Bueno, leves. Eso sí cualquiera conecta y se engancha por el dinamismo del director Shaun Paul. Cada escena y encuadre luce con espontaneidad y belleza que como quisiera visitar esos lugares, en especial un viñedo.

Me gusta el contraste que hacen entre ciudad y pueblo, tal como están remarcados en las vidas de Callie y Joseph. Entre la humildad y el dinero como la ambición y la estabilidad. Sin importar el entorno, todo recae a los buenos valores, las buenas amistades y el esfuerzo colectivo por sacar el trabajo adelante sin descuidar la importancia de los demás.

Me enteré después de que Lauren y Josh eran esposos y con mucha razón se siente la increíble química al momento de diferenciarse con sus personalidades. Paso a paso van desenvolviéndose hasta conseguir nuestra atención. También ayuda el elenco secundario de Amanda Detmer, Ali Afshar, Natalia Mann y David Del Rio. Todos ellos hacen de esta comedia romántica en un favorito para estas festividades. Recuerda quedarte en casa y aprovecha para verla. 

Quizás esté exagerando, lo más seguro, pero que importa, al final de cuentas es Navidad y tampoco cabe la menor duda que se merece estos elogios porque Netfix hizo bien en apostar por esta ternura.     

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