sábado, 25 de mayo de 2019

Análisis de Aladdin


Disney prepara una secuela de Aladdin - Diario1

Debo confesar que me emocioné y me reí más que en las tres horas de Avengers Endgame. Quizás la nostalgia jugó un papel viendo que la animación era una de mis favoritas y tras no esperar absolutamente nada de su adaptación, terminé apreciándola tanto por sus escenas fieles como por sus nuevas adiciones al guión.

En manos de un director inusual como Guy Ritchie cuyas películas tienden a ser demasiados pesadas y lentas en su narrativa, resultó una experiencia fresca, moderna y divertida. Inclusive el manejo del mensaje funcionó con este contexto mágico que en ningún momento se siente saturado, al contrario, disminuirle el tono a los efectos especiales la hizo centrarse a la realidad.

Obviamente no será una obra maestra pero cualquiera que vaya a verla sin esperar nada a cambio, podrá disfrutarla tanto hasta el grado de salir feliz de los cines que es realmente lo que importa después de una semana pesada en el trabajo. Además de respetuoso a la música original, las nuevas incorporaciones no se sintieron ajenas al de por sí increíble soundtrack.

La animación lucía por sus números músicales, aquí se mejoran bastante gracias a las localizaciones, todos aquellos colores, muebles, casas, diseños y vestuarios nos hacen aceptar la existencia de un reino de Agrabah. Buen manejo de la opresión de la mujer,  hacer consciente e inteligente a Jazmin nos hace importarnos en su travesía por hacer un cambio en la política.

Will Smith quien sin duda quedó perfecto con esta nueva fresca versión del Genio ya que su personalidad nos hizo encariñarnos con este hasta el grado de simpatizar en un tono emocional dado que pese a toda la magia que lo rodea,Smith le proporciona esa capa de profundidad humana ya que no todo para él es comedia sino tiene una opinión seria con respecto a lo que ve.

El resto del elenco es desconocido, Disney eligió más actores acorde al ambiente por lo que fue un giro no ver a los clásicos actores guapos. Mena Massoud es genial como Aladdin, su voz y carisma espontaneo nos hace caer bien y en cuanto a Naomi Scott, pone a la princesa Jazmin en otro nivel que compagina con Massoud.

Y no existe una persona en sí que se robé la película, todos tienen su momento; hasta Marwan Kenzari como Jafar ya que fue un tremendo villano por la forma en que se expresaba y vestía. Tenemos un par de referencias a sus antecedentes por lo que podemos quizás comprender que este hubiese sido el futuro de Aladdin si no se hubiese conservado en la luz, por así decirlo.

El guión original sufrió un par de modificaciones, básicamente inyectarles temáticas modernas, burlarse de creencias del pasado, promover el mensaje del papel de la mujer en el gobierno, mantener el clásico romance, la inocencia y sobretodo dejarse llevar por la existencia de la magia. Pese a la competencia, la creatividad estuvo de nuevo en su máximo apogeo.

Tampoco nos olvidemos de las voces de Alan Tudyk como Iago y Frank Welker como Abu, Rajah y la Cueva de las Maravillas. Incluso su animación por computadora fue más realista porque el tercer acto se desenvolvió de una distinta y limitada manera pero manteniendo su esencial conclusión tal como empezó. En una sola palabra: épico.

Calificación: 4½ de 5 estrellas.