domingo, 26 de febrero de 2017

Crítica de John Wick 2: Un Nuevo Día Para Matar (Chapter 2)


Intentando regresar a su retiro, John Wick se ve forzado a regresar a la acción a causa de un juramento de sangre hecho en el pasado. Ubicándose justo en el ojo del mafioso huracán, debe recurrir una vez más a sus habilidades legendarias en orden de cumplir con su misión y en el proceso sobrevivir de este círculo sin fin. 

Esta vez Chad Stahelski recibe todo el peso de la dirección debido a que su compañero David Leitch se encontraba ocupado planeando la siguiente Deadpool. De igual forma lo ayudó a producirla y en conjunto con el guionista Derek Kolstad se mantuvieron fieles a la naturaleza violenta derivada por este sugestivo e intrigante inframundo criminal.

Stahelski no recurrió a la formula sino la multiplicó por lo doble prestando suma atención a cada detalle de sus encuadres conforme captaba las intensas coreografías detrás de las persecuciones, peleas, disparos y cuchillazos. Al igual que la anterior, tenemos quebradero de cabezas y un gran salpicadero de sangre por doquier.

Es una travesía impresionante de experimentar porque prácticamente te deja sin aire y es imposible no contagiarse gracias a que el sentimentalismo continuó siendo el núcleo. Aunque sea a la brevedad, se percibe el conflicto interno en Wick. Dicho esto, la esposa sigue jugando un papel esencial en el moldeo de esta alma torturada.

Sigue sin perder la elegancia Keanu Reeves, interesante que esta proyección supere a las de Ethan Hunt y James Bond en cuestiones de presupuesto. El modo en que impulsa a Riccardo Scamarcio, Common, Ruby Rose, Ian McShane, Franco Nero, John Leguizamo y esencialmente Laurence Fishbourne, es de apreciarse y bastante.

El extenso entrenamiento en armamentos y combate táctico rindió frutos en Reeves porque logró trasladarse al siguiente nivel considerando las maniobras agresivas en las que se desenvuelve en las constantes secuencias de acción porque en definitiva son muchas y ninguna decepciona en lo absoluto, sino lo contrario, se superan entre sí.

Considerando de igual forma su cinematografía, la escena en la sección de los espejos en el museo es espectacular, los reflejos, los compartimentos secretos, la iluminación, el sonido y los efectos ópticos. Lo mismo va para las catacumbas, los exteriores de Roma, el concierto, la secuencia de la estación del tren  y ni se hable de la coronación de la hermana.

La calidad en su proceso de edición es increíble y por ende, imposible de no aplaudir ya que no bromeaban los críticos para variar. No cabe la menor duda de que JohnWick 2 hizo lo que las secuelas de Jack Reacher, Búsqueda Implacable, Spectre y Jason Bourne no pudieron hacer y fue exceder a la anterior.

Una secuela con el mismo calibre táctico de la primera y sin miedo a cruzar la línea. La formula no pudo haber estado mejor considerando la forma en que culmina ya que se puede sentir la adrenalina y el entusiasmo de ver lo que sucederá en la tercera parte, que sin duda la estaré esperando con emoción.  


domingo, 19 de febrero de 2017

Crítica de Lion: Un Camino a Casa


Estando en los barrios bajos, el pequeño Saroo le ayuda a su hermano Guddu y a su madre para poder sobrevivir. Siempre tan atento y responsable, decide acompañar a su hermano para un trabajo en las vías cuando accidentalmente éste se pierde iniciando una travesía de la cual te conmovedora de principio hasta el final por estar inspiradas en hechos reales.

Los riesgos por los cuales pasó este valiente niño de cinco años en una India tan caótica nos da una tremenda lección de vida ya que nos pone a cuestionar sobre los problemas que tenemos. Tras culminarse esta historia, no pude evitar sentir que hay problemas que realmente no ameritan tanta importancia como creemos, esto sí es realmente alarmante y una cuestión a analizar.

El guionista Luke Davies es un candidato seguro a recibir esta estatuilla el excelente grado de calidad humana que inyectó en esta compleja y  a su vez complicada adaptación sobre un crecimiento interrumpido, la adopción, la pérdida, la tragedia, la disfunción familiar, la crisis existencial y la búsqueda de identidad en base a un pasado en pausa.

El director Garth Davies nos presenta dos partes de esta sugestiva realidad, unificadas por la esperanza y equilibradas por los buenos actos tanto de fe como de acción humana. Tenemos oscuridad e iluminación. En ambos se nos muestra su contexto para comprender el posicionamiento de Saroo, todo por lo que pasó hasta reencontrarse. 

Me recuerda bastante a Slumdog Millionaire, inclusive mantiene la misma estructura y similar banda sonora pero tratándose de una historia real, su narrativa resulta mucho mejor por su enganche emocional e impactante suspenso. Aquí la catarsis es inolvidable y con eso, se asegura que la primera hora te deje boquiabierto y ni se diga del acto final.

La vida es terrible y bajo ninguna circunstancia el director lo suaviza, al contrario, se es fiel a los eventos descritos por Saroo Brierley quien bajo la interpretación de Dev Patel lo convierten en un favorito a robar en los Oscares porque sinceramente su actuación es así de madura como asombrosa.

Tampoco descartemos a Sunny Pawar como el niño Saroo ya que él solito se hace cargo de mantener en alto la primera hora. De todos los niños que he visto actuar, indudablemente este es de los mejores porque domina cada escena en la que aparece gracias a su espontanea intuición y física conforme se enfrenta a las dificultades de ser un niño callejero

No es de extrañarse que Nicole Kidman esté de vuelta en el juego de las nominadas, y con mucha razón considerando como en el papel de Sue Brierley nos entrega una faceta distinta a la que hemos estado acostumbrados. Una madre en toda la extensión de la palabra, es más, su puro rostro refleja esa tensión, preocupación y deseo de bienestar hacías sus hijos.

Quizás Rooney Mara esté en el fondo pero de igual realza a Patel ofreciendo una especie de paz y sincero humor para contrarrestar la tensión. En cuanto a David Wenham, no les será tan familiar pero su nobleza sigue siendo perceptible del mismo modo que lo hizo en El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey y en Australia.

Culturalmente está bien representada y cinematográficamente no tuvo temor de mostrarse tal como es; la edición le da agilidad y movimiento haciéndola rítmica, el vestuario y la música benefician a la de por sí vulnerable atmosfera convirtiéndola en una adaptación de valor por su enorme corazón. Honestamente ¿qué estás esperando para verla y dejarte conmover?