sábado, 12 de noviembre de 2016

Crítica de Los Siete Magníficos (The Magnificent Seven)


Crítica: The Magnificent Seven se queda corta

La reunión entre el trío estelar del Día de Entrenamiento brindó frutos en compañía de otros talentosos porque la readaptación de este clásico de 1960 resultó a la altura narrativa de Los Imperdonables y Pacto de Justicia. Dicho esto nos encontramos ante una ingeniosa fusión entre drama, acción e inesperado sentido del humor.

Como es de esperarse Chris Pratt es el responsable de brindar a la mesa una chispa de comicidad por sus trucos e infinita carisma. En cada escena que interactúa como el apostador Faraday, es imposible no dejar de reírse de sus ocurrencias y más cuando la dinámica con el resto es contagiosa pese a la falta de profundidad en los personajes.  

No que sea considerado un error, esta generalización de perfiles se compensa con su correctamente estructurado y equilibrado guión. No pude evitar sentir a Peter Sarsgaard en el mismo tono de Jason Isaacs en El Patriota. Sólo necesitó de una escena introductoria para hacernos anticipar el duelo climático.

Quizás Ethan Hawke sea el elemento enganchador, al que nos hubiese gustado conocer su pasado, en especial por su relación con Lee Byung-Hun quien al lado de Martin Sensmeier, le dan otra sazón a este conflicto. Tampoco nos podemos olvidar del mexicano Manuel García-Rulfo cuyo español resalta gracias a sus raíces, imposible no reírnos de nuestras expresiones.

Tampoco pude evitar ver lo mucho que se parece Haley Bennet a Jennifer Lawrence, esa pasión por luchar y hacer justicia brilla en sus ojos en conjunto con su vulnerabilidad. Sin duda se torna en el corazón al lado de la humilde participación de Vincent D’Onofrio. Claro está que Denzel Washigton sigue siendo la estrella de ese escenario por su gran presencia.

Antoine Fuqua luce su cinematografía como lo hizo en el Rey Arturo manteniendo la esencia de los duelos y sobre todo, el manejo de las armas. Adopta el tono oscuro de El Justiciero, el lado sensible de Lágrimas del Sol, la agresiva y sangrienta violencia de Olimpo Bajo Fuego y la corrupción del Día de Entrenamiento. Como tal, es una dirección exitosamente aplaudida.

En cuestiones de historia es básica, a lo que va. No decepciona en lo absoluto, siempre en movimiento e interacción gracias al respaldo de un elenco multifacético. Por ese aspecto, hay bastante dinamismo que es imposible no compartir la preocupación por este reparto que al final transicionan en una especie de hermandad de la cual son propensos a morir.

Y dicho esto último, aquí no hay excepciones, el peligro es inminente para cada uno y por lo tanto me temo que las cabezas ruedan aunque nos duela. Esta revelación la aleja del cliché y en el proceso, se posiciona entre las mejores de su género haciendo lo que Los Odiosos Ocho nunca pudo hacer.
  
Calificiación: 4½ de 5 estrellas

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