viernes, 30 de diciembre de 2011

Crítica de Sherlock Holmes: Juego de Sombras (Sherlock Holmes: A Game of Shadows)



Del mismo modo que la antecesora, la secuela de Sherlock Holmes es difícil de calificar debido a su complicada trama y problema de continuidad. Ello me sorprende porque su comienzo no explica el asunto pendiente. Simplemente se sostiene que Irene Adler sigue trabajando para el Profesor Moriarty. Básicamente se ignora el robo y se avanza hacia otro completo y distinto juego de sombras una vez eliminándose el conector.

El guion nuevamente no es fácil de seguir, inevitablemente te pierdes por su abundante intelectualismo y manejo de conceptos, pero al final más o menos te quedas con una noción de lo que realmente sucedió. El humor a veces conecta con una buena risa mas no se puede evitar sentirse genérica. Obviamente alguien decidió mantener la formula pero en su proceso aligeró la carga del contexto para disminuir la saturación conflictiva.

Lo anterior significa que existe más drama, la comedia se mantiene, la acción se limita a lo real, lo sobrenatural sale del juego, los villanos no son tan oscuros y la batalla final es más mental que física. En otras palabras, se buscó más la realización de una producción realísticamente centrada. A pesar de esto, se siente espontanea y poco especial.

La dirección de Guy Ritchie lleva un buen ritmo en cuanto a la presentación de las escenas de misterio, el desarrollo del caso y las secuencias de acción. No obstante, siento que se necesito más inversión en el desarrollo de personajes. En ningún momento se llega a profundizar en la relación de Holmes y Watson, siempre se encuentran discutiendo con sarcasmo. Por otra parte no se define el factor motivador del Profesor Moriarty por lo que su presencia se pierde a pesar del fuerte esfuerzo escrito por hacerlo superior a nuestro héroe.

Así que Ritchie decidió invertir más su tiempo en una historia sin corazón, en vez de insertárselo a través de sus actores talentosos quienes se desvanecen en este desorden histórico simultáneamente colocado. Entre algunos aspectos positivos, debo señalar el buen uso de la comedia y la dirección artística.

Robert Downey Jr. comienza a caerme bien como el gran Sherlock Holmes; su actitud narcisista es genial pero carece de fortaleza por causa del guion. Debo admitir que si no fuera por su excentricidad, el filme hubiera sido un producto mucho más aburrido ya que en cierto modo te produce cansancio. Si bien existen tres escenas, especialmente con el poni demoniaco, donde inevitablemente te quitan ese rostro de amargura.

Jude Law es estable como suele serlo y su química con Downey Jr. es divertida. Me recuerdan a los dúos de Arma Mortal y Una Pareja Explosiva. Sin embargo, esta vez nos entrega varios momentos cómicos entre ellos: la posada, la boda y el baile. Interesantemente sus momentos de acción y presencia en algunas circunstancias pasan a segundo plano.

Noomi Rapace me recuerda a Kate Beckinsale en Van Helsing por su vestuario y tipo de cabello. Inclusive su acento no está fuera de la ecuación. Sin duda va por un excelente camino tras debutar con La Chica del Dragon Tatuado y próximamente será vista en Prometheus. En cuanto a la personificación del infame Profesor Moriarty, Jared Harris entrega diálogos bastante buenos y fácilmente la confrontación mental con Holmes es el resalte de toda la película. El detalle es que es anticlimático por su proceso de ejecución y ello le destroza la credibilidad. Además no cuenta con maquinas y eso que se mencionan, ni usa otro elemento. Básicamente es inteligencia disfrazada en los brazos cruzados.

Otro pero mayor problema radica en la edición técnica; al igual que su predecesora, se opta por emplear la cámara lenta que a veces produce frustración por mostrarnos un antes del después. Afortunadamente la maniobra no siempre termina igual y por ende se vuelve predecible y anticlimático. Hablando de quitarle la diversión. Tanto productores como director, deberían seguir los pasos de Misión Imposible III y Protocolo Fantasma si quieren evitar un terrible destino con Sherlock Holmes 3.

La cinematografía como siempre es culturalmente rica e inglesa. La fiesta al final es esplendorosa y excelentemente usada para proporcionar un baile entre Holmes y Watson, y a la vez servir para el duelo de ajedrez entre Holmes y Moriarty. La composición de Hans Zimmer es adecuada, oscura y folklórica, como lo requiere cada circunstancia.

Sin más por añadir, Sherlock Holmes: Juego de Sombras es una pasable secuela a una confusa y surreal franquicia de misterio.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

la verdad yo si le pondria unas 5 estrellas, lo que pasa es que eres medio lento y por eso no le entiendes a ese tipo de peliculas.

Adrian dijo...

Perdona amigo, si te ofendí con no darle 5 estrellas a esta confusa e inusual secuela. Admito no ser fan de Sherlock Holmes y más por desviarse de su material y concepto original. Y por ello no voy a llamarte un medio lento ni tampoco deberías tú. Hay que respetar amigo, que esto no es personal sino entretenimiento casual.

sofia martínez dijo...

Más allá del guión creo que la fuerza de esta película radica en los actores que participan en ella, y sin duda Robert Downey destaca entre todos pues se luce entre todos. Los movimientos corporales, las expresiones faciales, esos discursos transmitidos con rapidez y esos momentos en los que se disfraza de diferentes personas, cada una de estas características están muy bien logradas por el actor. Me encantó su participación y la película también muy recomendada para la familia.