sábado, 8 de junio de 2013

Crítica de Después de la Tierra (After Earth)

 
 
El relato de ciencia ficción de padre e hijo no es tan malo como parece. Si contiene una serie de errores  pero también se destaca por momentos sobresalientes de los cuales todo hubiese sido mejor bajo la realización de un director más acorde al género y a la demanda actoral.
 
Con algunas referencias a la Cientología, esencialmente el concepto del miedo, Después de la Tierra nos introduce a un contexto futurístico donde la raza humana se ha mudado al planeta Nova Prime debido a que la Tierra se ha vuelto un ambiente hostil donde todo ha evolucionado para matar a los humanos. No obstante, en su nuevo hogar se ven enfrentados a una especie de arma alienígena (Ursas) donde el único modo de vencerlas es controlando el propio miedo.
 
En su búsqueda por la aprobación de su padre, Kitae intenta ascender a Comando en la Academia de Rangers Corps, pero debido a un trauma del pasado, se ve forzado al fracaso. Pese a la actitud recta y disciplinada de Cypher, decide llevar a su hijo a una de sus misiones antes de retirarse de su carrera icónica. Es cuando accidentalmente se ven forzados a impactarse en la Tierra dando comienzo a una aventura de sobrevivencia y crecimiento personal.
 
Básicamente lo previo constituye el primer cuarto de la película donde los errores le siguen hasta la mitad. La historia de Will Smith es similar a Oblivion en cuestiones de la travesía de un solo hombre con el apoyo de la tecnología y un compañero de comunicaciones, mas difiere en su contenido narrativo porque su versión es más emotiva y estructurada. Bajo la tutela de M. Night Shyamalan y Gary Whitta, el guion nomás no logra concretarse.   
 
No es de malinterpretarse, es una producción entretenida con buenas secuencias de acción pero su conexión emocional rara veces conecta con la audiencia y los encuadres tienden a agotarte por la edición extensiva y ligeramente creativa. Los pocos diálogos son fríos e incorrectamente pronunciados.
 
Las actuaciones en la primera media hora son notoriamente decepcionantes. Will Smith y Jaden Smith no se ven cómodos en lo absoluto. Es como si hubieran dado la orden de que uno fuese profundamente serio y el otro excesivamente miedoso. Tipos de personalidades no acostumbradas en ambos actores quienes inevitablemente destacan por su enorme carisma y valentía.    
 
Profundizando en este departamento, Will Smith no logra mostrar ese aspecto de hombre atormentado como lo hizo Christian Bale en El Caballero de la Noche, en su lugar se muestra rígido y forzado. Jaden Smith recurre al melodrama con su rostro de aflicción por casi toda la película. En contraste a Suraj Sharma quien se inspiró en su espontaneidad sentimental para resplandecer solitariamente en La Vida de Pi.       
 
No obstante, no culpó a esta pareja, está problemática fue por causa de un director inexperimentado en el género. Afortunadamente, los Smith logran adoptar el modelo demandado al pasó de los cuarenta o cincuenta minutos y prosiguen el territorio establemente hasta concluir en una dichosa catarsis.
 
Los aspectos técnicos están bien hechos y las ubicaciones resaltan su núcleo cinematográfico. Asimismo el traje inteligente y el inventario de armas son bastante interesantes. Los efectos especiales brillan durante la caída de la nave y el cambio climatológico. La escena de la cascada también es atractiva como los recuerdos al pasado y los enfrentamientos personales que hace Jaden porque Will en esta ocasión, no tiene combate alguno. 
 
Existe un error en la composición musical porque no nos inspira a disfrutar de las circunstancias presentes ni de la naturaliza digital del entorno. En su recurrencia a Señales y El Sexto Sentido, Mr. Night Shyamalan nos recuerda su calidad en la escena del águila y la batalla final, dado que el director todavía sabe emplear el buen suspenso acompañado de uno que otro susto.  
 
Por otro lado ha descuidado su toque dramático y entusiasmo al contar esta clase de historia monótona. En manos de otro director hubiese sido mejor, por ejemplo, Joseph Kosinski se habrá quedado corto en cuestiones de guion, pero Oblivion destaca por su excelente realización fílmica y realismo actoral. Después de la Tierra tiene una premisa bastante superior pero Shyamalan fue claramente pobre en su ejecución.   
 
Haciendo caso omiso a la Cientología cuyo único diálogo detectado no se comprende del todo, Después de la Tierra es entretenida, visualmente agradable y decente. Pudo haber sido una gran obra de ciencia ficción, pero por la ausencia de un director experto y un guion genérico, su impacto se desvanece en el principio pero tras recobrarse no se siente lo suficientemente conmovedora.
 
 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, a la vez dices muchas cosas de la película, a la vez dices nada, saludos!!

sofia martínez dijo...

En general, la película es aburrida y tiene una cuota importante de desprolijidades narrativas. La anécdota está plagada de enseñanzas huecas, los perfomans son pobres, y los FX son dispares. Si hubieran archivado a Jaden Smith y se hubieran centrado en la historia de los soldados / monjes, la historia hubiera sido muchísimo más interesante. Pero todo acá va de lo anodino a lo rebuscado, y en todo caso, nada de lo que ofrece termina siendo satisfactorio.