domingo, 8 de julio de 2012

Crítica de El Sorprendente Hombre-Araña (The Amazing Spider-Man)



Admito haber estado escéptico con respecto al reinicio de una franquicia que consideraba estable. Todavía recuerdo cuando me asombré de ver a Tobey McGuire como el Hombre Araña en el 2002. Subsecuentemente me decepcionó la secuela a diferencia de otros quienes la aclamaron. Exitosamente me gustó la oscuridad invertida en la tercera y me quedé interesado sobre el futuro de Peter Parker y Mary Jane.

A diferencia de Batman, esta saga siempre se mantuvo en la taquilla con cifras mayores a los $ 300 millones domésticamente y $ 700 millones mundialmente. Incluso rompió los records de fines de semana al convertirse en la primera en cruzar los $ 100 millones en tres días e impulsarlo hacia los $ 150 millones. Como se puede observar, no había razón alguna para hacer un borrón y cuenta nueva. Sin embargo, me da gusto haberme equivocado.

Daremos comienzo por el guion, curiosamente es bastante similar a la estructura empleada en Prometeo. Menciono curiosamente porque nadie parece estar molesto por sus subtemas inconclusos y referencias entorno a las secuelas planeadas. Del mismo modo, la primera hora se concentra en desarrollarse al personaje dentro del contexto mientras en la segunda hora se desenvuelve en escenarios espectaculares de imparable acción. Digan lo que digan, este producto igualmente de ciencia ficción está justificado.

Encontré novedoso ver a un Peter Parker de niño siendo “abandonado por sus padres debido a un peligro”. Asimismo la historia no contada de los verdaderos motivos de los padres termina siendo solo una probada al igual que el pasado de los Ingenieros en Prometeo. Esta introducción sirve para ubicar psicológicamente al protagonista y comprenderlo en su convivencia escolar y con sus tíos adoptivos. Un poco de rebeldía era lo que hacía falta y que mejor que impulsarlo con los incontrolables poderes del protagonista.

Me sentí un poco nervioso al darme cuenta de las similitudes que tiene esta adaptación con la primera entrega de Sam Raimi. Especialmente el ring donde descubre la utilización de una máscara, la forma en que su tío muere por no parar al ladrón y los compañeros abusivos en la escuela. Asimismo los valores de responsabilidad, ética, justicia e inocencia se presentan bajo una sombra de oscuridad, tragedia y melancolía. Por esa razón puedo percibir la inspiración en la atmosfera tétrica de El Caballero de la Noche y la verdad me gusta.

Me agrada detectar que este nuevo origen mejora mucho a la antepasada aunque se mantenga paralela a su modelo. Sigue siendo cómica pero sus tonalidades oscuras y formas abstractas la hacen ver una obra cálida, macabra y seria. Ahora sí no hay cosas de qué burlarse. Existen muchos elementos de identificación y cada uno de los personajes es descrito a la perfección. Nadie está por estar, al contrario, cada uno tiene un propósito y se trata de pulir al joven Hombre-Araña.

Si buscas desviarte del enfoque principal, te quebrarás la cabeza intentando responder las interrogantes pendientes y en su proceso te perderás de una magnifica travesía. Date consuelo y respóndete con algunas alternativas, pero lo mejor será esperar. Lo bueno siempre requiere de paciencia y perseverancia. No es un relato del bien y el mal, es una historia de dos personas originada por la acción misteriosa de un padre científico. En su estrago por descubrir la verdad, Peter Parker se convierte en el Hombre-Araña y a la vez transforma al Dr. Connors en su peor enemigo, todo por propósitos de buen corazón. Debo añadir que resultó innovador aplicar las telarañas desde aparatos tecnológicos en lugar de provenir de las manos del individuo, lo hace ver más humano y real.

Adentrándonos al departamento de actuaciones, Andrew Garfield me recuerda a Hayden Christensen en el Ataque de los Clones y La Venganza de los Sith. Esa sonrisa, inocencia, cambios de humor y miradas de odio le dan una esencial humanidad a Peter Parker. Con respeto a Tobey McGuire, Garfield no se cruza de brazos ante la adversidad juvenil y no es una figura tímida tampoco. Posee valor, resistencia, carisma y fortaleza inclusive antes de poseer los atributos de la nueva responsabilidad.

McGuire era más aniñado y en el traje parecía mostrarse invencible. Obviamente hubo momentos en que le costó, pero Garfield interactúa como Daniel Craig en James Bond y denota su enorme cansancio, dolor e incapacidad al no poder cumplir con sus propias expectativas como el superhéroe que todos asumen serlo. Aquí recibe constante ayuda dándole ese aspecto mortal y ganándonos nuestra preocupación al ver que realmente es un joven inexperimentado que en cualquier momento puede perder la vida por una movida imprudente.

No cabe duda de su compleja contribución y en conjunto con Emma Stone, ambos conforman una adorable pareja. De por sí ¿quién no quiere a Stone? Se ve tan genuina esta dinámica introvertida que no se desgasta por el clásico elemento de rescatar a la novia en peligro, de hecho no se acude a ello. Muchos se quejaron de que Stone fuera contratada como Gwen Stacy, de igual forma se ganó nuestro corazón y aprovechando, nos ponen atentos sobre la involucración de Mary Jane en la secuela.

Desde Heath Ledger en su extraordinaria actuación como el Guasón, algunos de los villanos comenzaron a recibir un tratamiento especial como se miró en Loki de Los Vengadores. Ahora Rhys Ifans recibe un propósito humanitario lo cual lo llevará a cruzar el camino de la histeria transformándolo en el temible Lagarto. A pesar de mostrarse como un hombre sensible, se nota una pelea en su interior, su rostro lo refleja y lo disfraza con maldad. Esta ficción cae en realidad vinculándose con las teorías de mutación de X-Men: Primera Generación.

Es notable distinguir los movimientos corporales entre Ifans y Garfield, parecen representantes oficiales de las especiales convertidas. Tienen características en común y ambos se necesitan para dar un paso más cercano a la verdad oculta. Entre algunos del reparto: Denis Leary es estable como el jefe de policía, Irrfan Khan es un antagonista decente, Chris Zylka denota bondad en su estado abusivo y los veteranos Martin Sheen y Sally Field son fenomenales ya sea solos o en compañía. Ambos nos hacen que nos importe Garfield que hasta nos provoca un hueco en el estomago por el conflicto familiar sin solución.

Marc Webb se sacó un diez en su creación de un reparto excepcionalmente multifacético. Mas no todo eso es su logro, cabe señalar que contiene una de las mejores cinematografías por emplear una iluminación de primera clase en un contexto mayormente negro. Digitalmente hablando la ciudad de Nueva York nunca se había visto tan genial de noche. Además se debe felicitar a las personas detrás de la edición, sonido y efectos especiales porque las secuencias de acción entre el Hombre-Araña y el Lagarto son innovadoras, creativas y espeluznantes. Acompañados de una excepcional composición musical de James Horner, es difícil no contagiarse de las diversas emociones de esta adaptación.

Considerando las menciones sobre Osborn, el asesino del tío, el villano misterioso al final, el futuro del Lagarto, el hijo de Osborn, Mary Jane, el destino de Gwen, el nuevo jefe de policía y la verdad del padre de Parker, ha puesto en anticipación a El Asombroso Hombre-Araña 2.

Al igual que Prometeo, la razón por la cual no recibió
5 estrellas se debe a los subtemas inconclusos.

1 comentario:

Andrea Pérez Ulloa dijo...

El Sorprendente Hombre Araña me parece una película excelente, me ha parecido bastante fresca e innovadora. La idea de tener a Chris Zylka actuando dentro de la misma es perfecto, aunque hay mucho más que ver sobre este artista, por ejemplo su actuación de The Leftlovers.