¡Un espectacular drama de gran inspiración…! Lamentablemente sus
funciones se han reducido a una o dos al día y para la tercera semana, es de
esperarse su eminente salida de la cartelera por lo que la espera será de tres
a cinco meses para revisarla. Aunque cinematográficamente hablando, es una
experiencia que debe verse en los cines por su fluida y divertida edición.
Una historia tan especial como la del olímpico Eddie “The Eagle”
Edwards debía contarse y que mejor forma de haberse realizado por el cineasta
Dexter Fletcher y su productor Matthew Vaughn. Me sorprendía ver el género de
comedia involucrado lo cual se tornó genuina por la forma espontánea de haber
procedido compensando la tensión de las circunstancias en desarrollo.
Cualquiera podría identificarse con este personaje de la vida real, en
especial por aferrarse a su sueño, hecho que no cualquiera tiende a hacerlo y
mucho menos hoy en día donde nuestro mundo parece estar diseñado para impedirnos
de hacer el máximo esfuerzo. Siempre y cuando nos opongamos a creerlo y estemos
dispuestos a pelear como lo hizo Eddie desde los diez años.
La forma de cómo lidió con su incapacidad, sus miedos y aprovechó las
oportunidades que se le dieron en su camino, no cabe más que decir que no
podría existir un perfecto ejemplo como este. Dirigido principalmente para
quienes nos dejamos limitar por nuestras supuestas limitaciones que en realidad
pueden moldearse en fortalezas si así lo decidimos.
Entonces mis respetos para los guionistas Simon Kelton y Sean Macaulay
porque sin duda le facilitaron el trabajo a Fletcher. Conservaron no sólo la
esencia de este talentoso atleta sino aprovecharon su carisma y picardía para
hacernos reír de sus vulnerabilidades. De igual manera lo vimos crecer mediante
obstáculo tras obstáculo hasta volverse en un auténtico modelo a seguir.
Aquí es donde entra el joven Taron Egerton quien adopta un poco de
peso y madurez para entregarnos una actuación digna de aclamarse por su enganche.
Al lado del veterano Hugh Jackman, este equipo se convierte en el corazón de la
trama. En ningún momento podemos despegar la mirada de ellos, siempre atentos a
lo que hacen y apoyándolos hasta el fin.
Debo restringirme al tratar de descomponer su narrativa con más
profundidad, hacerlo sería revelarlo todo sin dejar nada al descubierto y me
temo que a nadie le gustaría eso. Como bien dije en un principio, esta es una experiencia
que nadie debería de perderse porque lo vale cada minuto.
Inclusive lo poco que aparece Christopher Walken es suficiente para
elevar aún más la tremenda catarsis lograda por Jackman y Egerton. Añadiendo a
esto: los espectaculares escenarios, las tomas aéreas y acercamientos
personales de los saltos, la música, ambientación y los efectos prácticos, Volando Alto es una
producción cuyo título está perfectamente justificado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario