jueves, 23 de febrero de 2012

Crítica de La Dama de Negro (The Woman In Black)



El joven notario Arthur Kipps es enviado a la casa Eel Marsh donde requiere de un documento específico para resolver el estado de la difunta Alice Drablow. Debido a la crisis económica en que se encuentra, decide realizar el trabajo dejando temporalmente a su hijo de cuatro años con la niñera ya que su esposa no se encuentra con vida. Una vez llegando al pueblo, descubrirá que el terror, la superstición y la desdicha están presentes en cada rincón por la maldición de la Dama de Negro.

Por lo visto el horror tradicional está regresando a los cines considerando que Prometheus viene en camino. Para variar de las escenas grotescas, los baños de sangres, cuerpos mutilados y palabras vulgares, esta leyenda inglesa entrega una inmersa oleada de sustos basados en la diversidad de su contexto y su edición de sonido. No obstante, no se descartan sus efectos especiales ya que son de tremenda calidad por su alto grado de impacto que ocasiona en nuestras mentes y hasta corazón.

En primera instancia se trata de un guion sencillo pero efectivo; milagrosamente se desvía de la ley del horror y adopta por mostrarnos los antecedentes. Es una historia conmovedora por las circunstancias en que se encuentran tanto el protagonista como la antagonista. Inclusive los personajes de reparto contribuyen emocionalmente y en tragedia. Concentrarse en un solo individuo, es tarea difícil porque este personaje debe servir de modelo de identificación o debe poseer una caracterización de alto interés. Afortunadamente, Jane Goldman supo adaptarlo gracias a su conocimiento de la novela de Susan Hill.

Para quienes leyeron a la autora, se asegura que el tema coincide en algunos elementos mas su fuente es de inspiración. Honestamente esta versión conforma un excelente material que a los seguidores del género les sugestionará no sólo por su inquietante trama y desarrollo del suspenso, sino por su transición correcta a los distintos planos referidos en la cinematografía, arte, edición general, música, actuaciones y dirección.

La filmación principal en las afueras de Peterborough y en Layer Marney Tower, desprenden esa atmosfera intranquila necesaria para ponernos lo suficientemente nerviosos para dar el salto. El pueblo da miedo de sólo verlo y el mar cubriendo el camino hacia la mansión de Eel Marsh es fascinante. Obviamente es película porque nadie se atrevería a ir solo y menos si corres el riesgo de quedarte atrapado o morir ahogado por un tsunami. Visualmente impresionante, no cabe duda.

La dirección de arte es un triunfo en relación a los contornos de la mansión; estamos hablando de infinidades de detalles ilustrados en cada muro, pared, techo, sillas, velas, cuartos y compartimentos. Lo más interesante es que cada cuarto se va conociendo uno por uno conforme avanza la exploración del inquilino. Cada uno conserva su esencia y lleva consigo un simbolismo. Como breve mención, los vestuarios son una correcta adición de la época representada.

Quizás y unos de sus mejores aspectos yace en la edición: con ello resumo que el sonido cumple su propósito de sacarnos terrible sustos. Hasta el mismo silencio tensa en algunas escenas. La puntuación es la clave como su infinita duración. Añadiendo la composición musical y estoy seguro que llegas a sentir un dolor en el pecho porque estos elementos en conjunto conforman una fuerte catarsis que pocas de su género pueden lograr. Es indiscutible notar que existió mucha creatividad y dedicación este departamento porque supieron hacer las cosas bien.

Existía un gran riesgo en Daniel Radclifffe considerando que su currículo se resume en las ocho producciones de Harry Potter. Enhorabuena su aspecto físico es más maduro y parece mostrar buena presencia para habérsela aventado casi solo. Dudaba de su potencial en su futuro, pero si dominó este atormentado personaje, yo pienso que es capaz de interpretar toda clase de hombre. Escuché que antes de filmar, tomó sesiones con una psicóloga con el propósito de comprender a su personaje, y de hecho, es un reflejo notorio especialmente en sus gestos. Radcliffe comprende y se deja llevar por los sustos, por ello no nos separamos de él, sino nos quedamos a su lado hasta el final.

Entre otros del reparto cabe destacar a Ciarán Hinds, Janet McTeer, Sophie Stuckey, Liz White y Misha Handley. Ha de haber sido extraño no trabajar con sus amigos, pero ha de haber sido más inusual trabajar en momentos solos en la oscuridad. A pesar de su limitada involucración con el exterior, el reparto cumple con los requisitos de la atmosfera.

Es obvio que el director James Watkins mantiene una dinámica comprensión y respeto hacia el material. Se requiere mucho cuidado al enfocarse a lo sobrenatural. Existen segmentos prolongados de tensión que nos hacen desear su conclusión porque de plano sentimos haber tenido suficiente. El sufrimiento y el miedo van a la par conforme se avanza la trama y este modo es considerado una habilidad para Watkins quien al final de cuentas no necesitó del formato 3D como tenía considerado en un inicio.

Una vez vista, no se puede sentir nostalgia por el final, en cierto modo es lógico pero ello ocasiona un tropezón en los sentimientos. Se siente ese esfuerzo invertido esfumarse así nomás. He hecho se conserva la leyenda pero se pierde la catarsis. Probablemente otra clase de hecho hubiera sellado su destino pero mientras tanto podemos conformarnos con esta entretenida obra artística de suspenso.


1 comentario:

Dulce Gomez dijo...

Buena crítica, yo estoy deacuerdo con que incluyeron en esta película mucho suspenso y hasta drama, creo que La mujer de negro es de las mejores películas que han sacado últimamente en este género, y además Radcliffe como que sí se logró separar de su estigma de Harry.