sábado, 19 de diciembre de 2015

Crítica de Star Wars: El Despertar de la Fuerza (Episode VII: The Force Awakens)


Es bastante emocionante contar con otro episodio de esta épica saga espacial que ha perdurado desde su lanzamiento en 1977. Diez años después de asumir su conclusión en La Venganza de los Sith, recuerdo mí depresión por la forma en que la Oscuridad se hizo dueño de esta fascinante galaxia. Ahora esperaba contar con una aventura feliz lo cual no es el caso.

He vivido engañado al asumir que los rebeldes se encontraban sanos y salvos como se percibió en El Retorno del Jedi. Treinta dos años han pasado y nos encontramos ante una secuela a la altura del Imperio Contraataca en tanto crisis, revelaciones y acción. Hay bastante lugar los nuevos mientras que los veteranos son limitados a un par de escenas a excepción de uno.

Probablemente ya sabrán a quien me refiero con ese uno, es obvio, Han Solo. Star Wars no se resume a espectaculares batallas espaciales, persecuciones ni duelos inimaginables con sables de luz en exóticos planetas, su núcleo yace en su retumbante narrativa y en esta ocasión, se apoya en los clásicos para expandirse ante una nueva generación de héroes y villanos.

Hay referencias a la Estrella de la Muerte, los soldados Clones y hasta se le brinda respeto a Darth Vader, al no dársele tanto peso a la máscara de Kylo Ren, porque en algún momento se revela aquél rostro durante uno de dos poderosas revelaciones que no te los ves venir. Seas o no fan, te cubrirás la boca, llorarás o te quedarás sin aliento.

Comprendo la presión de J.J. Abrams en tratar de hacernos sentir la energía original sin caer en el reinicio total. Debo aplaudirle porque hizo un trabajo sensacional al inyectarle su propia creatividad sin dejar en el olvido la esencia de George Lucas. Tanto Lawrence Kasdan y Michael Arndt dieron su máximo esfuerzo en escribirnos una autentica travesía emocional.

Ni se diga de John Williams, excelente maestro en retransmitir musicalmente las emociones de los personajes, bautizar las localizaciones e inyectarnos de adrenalina. De la misma forma, el departamento de maquillaje y vestuario volvió a lucir su talentosa obra de arte al modelarnos varios atuendos de acorde a los roles circunstanciales del elenco.  

Indudablemente estas no son las precuelas, en lo diferente al resto, yo las encontré satisfactorias no sólo porque crecí con estas sino porque me gustaba ver aquellos tiempos de supuesta paz, exploración y democracia. Ver la República en su apogeo y a los caballeros combatir fielmente con sus sables fue fascinante pero debo aceptar que ya son otros tiempos y mucho más duros.

Hasta el punto de que Luke, Leia y Han se han tornado un mito. No hay Jedis, sólo la Nueva República siendo devastado por La Primera Orden nacida de las cenizas del Imperio. Entre los nuevos villanos tenemos a Adam Driver robándose la película al proporcionarle varias capas al enmascarado Kylo Ren. Esa voz no tiene precio, pero aún más sus gestos.

Domhall Glesson tuvo sus escenas como el General Hux mientras me quedé intrigado con saber más de Supreme Leader Snoke y Captain Phasma. Tanto Andy Serkis y Gwendoline Christie hacen lo posible por dejar su huella pero al menos lo poco fue suficiente por ahora. Tengo el presentimiento que los veremos desenvolverse en las próximas entregas.

En cuanto al nuevo trío de héroes, Daisy Ridley nos engancha como Rey no sólo por su misterioso destino sino su cambiante naturaleza. Nos levanta incertidumbre su pasado, legado y habilidades, ahí en afuera, es una excelente adición a este elenco que cubre con éxito el lugar de Natalie Portman y Carrie Fisher.

Balanceando la atmosfera trágica tenemos a John Boyega en el papel de Finn y Oscar Isaac como Poe Dameron haciéndonos reír con sus sutilezas e inesperadas acrobacias. Aunque tampoco nos olvidemos de BB-8, en ausencia de C-3PO y R2D2, este pequeño amigo se creció hasta el grado de acaparar toda la atención.

Claro que en cuanto entran Han Solo y Chewbacca en escena, la gente incluyéndome, nos volvemos locos y más en su reunión con la Princesa, perdón, General Organa. Algunas cosas nunca cambian. Ver a Ford, Hamill y Leia regresar a sus papeles épicos es surreal. Emocionante y más por lo tan alto que se encuentran las expectativas.

Siguen siendo tiempos oscuros para nuestra banda predilecta, y muchos creían que bajo el sello de Disney, esto se iba a relajar. En lo absoluto. Pese a que yo anticipaba una secuela en sintonía a La Amenaza Fantasma o Una Nueva Esperanza, me sorprendí con un relato complejo, siniestro y violento (Imperio Contratara + La Venganza de los Sith).

Si es necesario recurrir a la trilogía clásica para entender el contexto, aún más, acceder a las precuelas sin importar la recepción mixta ya que presenciamos la verdadera naturaleza del mal y como opera, repitiéndose de nuevo en El Despertar de la Fuerza aunque con una edición directa y hasta brutal por no temer en mostrarnos la esencia del mal en su esplendor.

Asumo existe un granito de esperanza, muchas dudas permanecerán en la mente de las cuales tendremos que esperar sólo dos años para ir conocimiento la verdad, pero viendo cómo se dieron los sucesos, no poseo inquietud alguna. No fue nada fácil la espera, lo confieso, pero al final lo valió, de eso sí no tengo la menor duda.  

Tras una espera de diez años, puedo decir con tranquilidad que Star Wars VII: El Despertar de la Fuerza cumplió con las expectativas. No te decepcionarás, al contrario, te llevarás un par de tremendas sorpresas contagiándote a su vez por el entusiasmo de ver nuevos y viejos rostros combatir dentro de una gran odisea de efectos espaciales y temáticas intensas.


P.D.: Kylo Ren no se acercará aún a Darth Vader pero creo que si destroza a Darth Maul.

2 comentarios:

Soy Sofia Maror dijo...

Totalmente de acuerdo con tu conclusión. Definitivamente con Star wars: El despertar de la Fuerza , me llevé una gran sorpresa. Como espectadora que ha asistido a los estrenos de los films previos, que prácticamente ha crecido con la primera trilogía, sólo puedo decir que me he enfrentado a una sensación con doble filo. Por un lado, feliz de reencontrarme con los viejos personajes, de palpar a ratos el espíritu de los films originales, de sentir la fuerza correr por mis venas mientras disfrutaba de una más que brillante mezcla de efectos digitales y físicos (uno de los mayores aciertos del film); pero por otro estaba todo el rato por delante del film, sabiendo en cada momento lo que iba a pasar, algo que sólo debe estar destinado a los más que necesarios segundos visionados. Ejemplo: en cuanto Han Solo llama a su hijo, sabemos qué va a pasar, y el momento, aunque bien interpretado, no posee fuerza. Pero sería injusto acribillar la película por ser a ratos, demasiados, predecible y casi una fotocopia de los instantes de la película que lo empezó todo. Al final El despertar de la fuerza parece más una película nostálgica que funcionará como transición para la nueva etapa de Star Wars ahora bajo la administración Disney Studios.

Adrian Andrade dijo...


Gracias por tu comentario Sofía, me encantó leerte, así que te te invito a que me sigas en https://www.facebook.com/hablemosdecinepodcast/ donde se publican las críticas ahora al lado de los podcasts semanales.